Behavioural Finance (I): introducción
Para muchos el análisis científico del cerebro, con el fin de determinar cómo el miedo, la avaricia y otros factores guían las decisiones de inversión de los agentes, resulta poco más que una broma o una tontería. Sin embargo, para muchos otros esta nueva tendencia constituye el próximo paso en el mundo financiero en la medida que revela importante información para optimizar las estrategias de trading e inversión.
Durante mucho tiempo, la Hipótesis de Expectativas Racionales ha sido la pieza central de la creencia económica, la cual está basada en tres premisas muy interrelacionadas entre ellas: los inversores se comportan racionalmente, los inversores aprenden de sus errores y los inversores llegan a la toma de una decisión independientemente de la decisión tomada por otro inversor.
Sin embargo, no cuesta mucho darse cuenta que, desde una simple observación de los mercados financieros y sus integrantes, la mayoría de estas premias caen por su propio peso. La teoría de Expectativas Racionales, debido a la independencia asumida en la toma de decisiones de los inversores, no puede explicar porqué diferentes inversores llegan a las mismas decisiones de inversión que son inherentemente desestabilizantes del mercado y produciendo las numerosas “burbujas” bursátiles (o no bursátiles recientemente). Por ello debe haber una razón porqué los inversores toman las mismas decisiones y al mismo tiempo.
En 2003, Didier Sornette demostró como las matemáticas no lineales podían reproducir una burbuja bursátil y predecir el posterior crash de la bolsa; pero ésta predicción solo funciona porque el mercado bursátil se comporta de una forma “natural”, es decir, se basa en la influencia de las tomas de decisiones de los inversores que lo forman.

Analisis Tecnico Burbujas Bolsa
Es una realidad que las diferentes previsiones económicas que los analistas publican no pueden predecir los niveles “óptimos” de los índices bursátiles. Los mercados financieros se mueven muy rápidamente, oscilando continuamente; no pueden ser definidos por conceptos estadísticos o estableciendo una relación lineal entre éstos y sus inversores.
Así surge un método alternativo para intentar predecir el comportamiento de los mercados financieros. Así aparece el análisis técnico. El análisis técnico no tiene en cuenta los valores fundamentales que los analistas atribuyen a las diferentes acciones porque asume que dichos valores ya están reflejados en los precios cotizados en las bolsas de valores.
El análisis técnico asume que los inversores de las diferentes bolsas siempre intentarán predecir la futura evolución de los mismos y, por lo tanto, los cambios en los precios de los mercados bursátiles llevarán a los cambios en los valores fundamentales de las acciones cotizadas. Es muchos casos es más lógico utilizar el comportamiento de los precios de las acciones para predecir el valor fundamental de las mismas (como se suele hacer utilizando en precio al que cotiza una acción para predecir los beneficios futuros de la compañía cotizada).
Recientemente, el uso del análisis técnico ha crecido exponencialmente por su sencillez y su capacidad de producir beneficios. Pero el gran problema del análisis técnico es que poca gente puede entender porqué el análisis técnico funciona en realidad.
Todo lo expuesto hasta ahora debe ser un motivo suficiente para centrar un poco más nuestra atención en el comportamiento de los mercados financieros y, principalmente, de sus inversores.





